Quinta Ponencia: Las loas sacramentales: parte fundamental de la fiesta del Corpus.

En esta ponencia Rafael Zafra analiza el papel fundamental de las loas sacramentales en los autos compuestos por Calderón de la Barca a partir de la reanudación de las representaciones en Madrid en 1647.
La reducción del número de autos representados de cuatro a dos, hizo que éstos tuvieran una mayor duración y complejidad, y que las loas, que hasta hora habían sido muy breves y sencillas, adquirieran un mayor desarrollo al absorber parte del espacio y medios de los dos autos suprimidos.
A partir de ahora, Calderón escribió loas sacramentales con una duración de entre 300 y 5000 versos, con un argumento propio —más o menos vinculado al del auto al que acompañan— y con una serie de características particulares que hacen que se pueda hablar de un subgénero nuevo, al que se podría denominar «loa nueva»
Calderón, que dirigió las fiestas sacramentales en exclusiva hasta su muerte, compuso cada año a partir de entonces dos autos acompañados de dos de estas loas, en un complejo juego de relaciones que llevaron a la fiesta sacramental a su máxima expresión.

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